Comenzó timidamente con su dedito, siempre que la propongo un espacio de juego diferente reacciona así, cauta y observadora.
Cuano observó que su mano estaba pintada, que no manchada, se la miró y continuó observando.
Y comenzó el movimiento, arrastraba sus manos de arriba abajo del papel, mezclando colores, notando sus manos cómo se llenaban de pintura entre sus dedos, esa sensación humeda de la pintura en la piel, y llegó a sus piernas.
Los niños en estas edades, 1 año conocen su cuerpo a través del contacto, porque nosotros les describimos su cuerpo cuando se lo estamos tocando. Otra forma de sentir y conocer su cuerpo es experimentando con él. De manera que si les permitimos pintarse, que no mancharse, la mano, descubrirán que la tienen, que tienen dedos y piernas, así cada rincón de su cuerpo que pinten será una terapia para ellos, pues conocerán sus limites corporales y tendrán un mayor control de su cuerpo.
El resultado fue precioso, Vera pintada de arriba abajo y el papel igual.
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